La evaluación de proveedores según la ISO 9001 es un proceso clave para asegurar que los productos y servicios externos cumplen con los requisitos de calidad que la organización necesita. La norma exige establecer criterios objetivos de selección, seguimiento y reevaluación —como puntualidad, cumplimiento técnico, calidad y fiabilidad— y mantener registros que demuestren este control. Con una gestión sistemática de proveedores, las empresas minimizan riesgos en la cadena de suministro, fortalecen la consistencia de sus operaciones y garantizan un mayor nivel de satisfacción del cliente final.
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